El director de la saga de
Transformers, La Roca, Armageddon y Bad Boys, arranca con todo en Escuadrón 6,
un filme de acción que abre con una persecución, al estilo Bay, ocurriendo en
Florencia, teniendo un ritmo, una agilidad y un montaje tan frenético, que, de
todas maneras, deja entender quién persigue a quién, qué automóvil choca a cuál
(los protagonistas van en uno verde), y no es como esas peleas de robots en las
que choca tanto metal, o en las luchas en primer plano, o plano detalle, que no
se distingue nada.
El grupo es liderado por el
canadiense Ryan Reynolds, es algo así como un grupo de élite independiente de
cualquier gobierno. Reynolds es un multimillonario, y se llama Uno, ya que los
seis integrantes no se conocen por sus nombres, sino precisamente por un
número.
Y como dice Uno, “los gobiernos
no ayudan a la gente”, y él pone los millones de dólares para, por ejemplo,
derrocar al dictador de Turquistán. Uno es también inventor de tecnología, o
sea un genio con plata y siempre, pero siempre, tiene una salida cuasi
ingeniosa. Es un bromista a toda hora.
Volviendo al malvado de turno,
Rovach, es capaz de masacrar a su pueblo con armas químicas mientras tiene a su
hermano “amante de la democracia” encerrado en un piso 90 de una torre en Hong
Kong, adonde el Escuadrón irá a liberarlo, antes de eliminar a los cuatro
generales, militares perversos que se la pasan de juerga por Las Vegas.
Porque Bay ha imaginado a este
grupo como el que acompaña a Ethan Hunt (Tom Cruise) en la saga de Misión:
Imposible. ¿Por qué decimos esto? Porque la película transcurre en distintas
ciudades del mundo, y cada uno de los que acompaña al personaje de Reynolds
tiene una especialidad. Y para estar a tono, hay dos mujeres, un afroamericano,
un latino, un millenial.
El grupo lo integran un
tecnológico, la médica, la espía de la CIA, el sicario, el escalador y el
conductor. Como en Florencia no todo sale tan bien, uno deberá ser sustituido. Y
antes de que se lancen a la misión contra el dictador, sobrará tiempo para ver
cómo Uno reclutó a cada quien.
Ya sabemos que Bay no conoce el
trípode, por lo que la cámara siempre estará en movimiento, nunca fija, y
también que sabe que hay pocas cosas más efectistas en el cine que los vidrios
rotos, el agua, la luz azul, el metal.
La edición y la música son los
baluartes de su cine, amén de las explosiones sin sentido (hay autos que vuelan
y se encienden sin razón). El coguionista Rhett Reese conoce a Reynolds, porque
es el mismo de Deadpool y su secuela. Igual, hay diálogos del tipo “eres un
asesino”, que tiene por respuesta “No, eran malas personas”, y sentencias como
“Todos hablan de ayudar. Es hora de hacer algo”.
El filme está disponible en
Netflix desde el viernes 13 de
Diciembre, se espera una buena acogida por parte de los espectadores, ya que en
resumen general, la película es divertida y entretenida, y tiene pinta de que
puede convertirse en una trilogía, ya que tiene historias que contar.


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